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lunes, 25 de enero de 2016

¿SOMOS ANALFABETAS AFECTIVOS?...

Si buscáramos en un diccionario las palabras analfabetismo y analfabeta, encontraríamos las siguientes definiciones respectivamente: “Falta de instrucción elemental” y “que no sabe leer ni escribir”.

Bueno, pero pudiéramos decir que a nivel afectivo también podemos ser analfabetas. ¿Por qué?... Porque no “aprovechamos” el maravilloso diseño con el cual fuimos creados, es decir, nuestro cuerpo; el cual cuenta de manera especial con los órganos de los sentidos: Vista, Oído, Olfato, Gusto y Tacto.

   VEMOS. Pero ya no nos extasiamos ante la belleza de un paisaje o ante la presencia de un ser humano que quizá nos esté solicitando afecto.

   OÍMOS. Y, sin embargo, a veces somos “sordos” a quienes nos piden ayuda porque se sienten solos, se encuentran confundidos o sencillamente no saben qué hacer.

   OLEMOS. Pero se nos ha olvidado disfrutar del aroma de las flores, de la fragancia de un exquisito perfume o del aroma de una buena comida.

   GUSTAMOS. Pero… ¿Cuántas veces hemos dado las gracias en nuestros hogares por una exquisita comida?...

   TOCAMOS. No obstante, en algunas ocasiones, se hace solamente para agredir; ¿por qué mejor no acariciamos?... Pasar nuestras manos por la piel de otro ser humano es sumamente placentero. Despierta sensaciones y emociones que pueden “sanar”  probablemente a quien se encuentre emocionalmente “herido”.

Sin embargo, es tanto nuestro temor a amar, que a veces, aunque suene duro para algunos(as) parecemos seres “mutilados”. Nos faltan “Ojos”, para ver el dolor de los demás. Nos faltan “Oídos”, para escuchar al que pide silenciosamente auxilio, cuando lo que quizá más necesita es ser  oído. Y nos faltan “Brazos”, para abrazar y poder decirle al otro: “Aquí Estoy Yo, Puedes Contar Conmigo”.

Es triste decirlo, pero a veces todo el afecto que como seres humanos poseemos, terminamos depositándolo en una mascota, llámese perro, gato, etc.; e incluso algunas personas entregan su afecto, a un televisor o hasta a las redes sociales porque éstos les captan toda su atención; mientras que, internamente nos estamos “muriendo” porque sencillamente se ha perdido la Sensibilidad Afectiva.

Nos da miedo, decir: TE AMO porque nos podemos colocar en desventaja ante los demás. Nos da miedo abrazar, tocar o palpar porque: ¿Qué pensarán los demás de mí?... Y nos da miedo escuchar porque probablemente nos podemos “bloquear” para dar un buen consejo.

Deberíamos entonces cuidar más el manejo de nuestras relaciones interpersonales, si deseamos y queremos ser felices.

A propósito: Cuál sería su respuesta a la pregunta: ¿SOMOS O NO SOMOS ANALFABETAS AFECTIVOS?...

ROSSY






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