¿SOMOS
ANALFABETAS AFECTIVOS?...
Si
buscáramos en un diccionario las palabras analfabetismo y analfabeta,
encontraríamos las siguientes definiciones respectivamente: “Falta de
instrucción elemental” y “que no sabe leer ni escribir”.
Bueno,
pero pudiéramos decir que a nivel afectivo también podemos ser analfabetas.
¿Por qué?... Porque no “aprovechamos” el maravilloso diseño con el cual fuimos
creados, es decir, nuestro cuerpo; el cual cuenta de manera especial con los
órganos de los sentidos: Vista, Oído, Olfato, Gusto y Tacto.
☺
VEMOS.
Pero ya no nos extasiamos ante la belleza de un paisaje o ante la presencia de
un ser humano que quizá nos esté solicitando afecto.
☺
OÍMOS.
Y, sin embargo, a veces somos “sordos” a quienes nos piden ayuda porque se
sienten solos, se encuentran confundidos o sencillamente no saben qué hacer.
☺
OLEMOS.
Pero se nos ha olvidado disfrutar del aroma de las flores, de la fragancia de
un exquisito perfume o del aroma de una buena comida.
☺
GUSTAMOS.
Pero… ¿Cuántas veces hemos dado las gracias en nuestros hogares por una
exquisita comida?...
☺
TOCAMOS.
No obstante, en algunas ocasiones, se hace solamente para agredir; ¿por qué
mejor no acariciamos?... Pasar nuestras manos por la piel de otro ser humano es
sumamente placentero. Despierta sensaciones y emociones que pueden “sanar” probablemente a quien se encuentre emocionalmente “herido”.
Sin
embargo, es tanto nuestro temor a amar, que a veces, aunque suene duro para
algunos(as) parecemos seres “mutilados”. Nos faltan “Ojos”, para ver el dolor
de los demás. Nos faltan “Oídos”, para escuchar al que pide silenciosamente
auxilio, cuando lo que quizá más necesita es ser oído. Y nos faltan “Brazos”, para abrazar y
poder decirle al otro: “Aquí Estoy Yo, Puedes Contar Conmigo”.
Es
triste decirlo, pero a veces todo el afecto que como seres humanos poseemos,
terminamos depositándolo en una mascota, llámese perro, gato, etc.; e incluso
algunas personas entregan su afecto, a un televisor o hasta a las redes
sociales porque éstos les captan toda su atención; mientras que, internamente
nos estamos “muriendo” porque sencillamente se ha perdido la Sensibilidad
Afectiva.
Nos
da miedo, decir: TE AMO porque nos podemos colocar en desventaja ante los
demás. Nos da miedo abrazar, tocar o palpar porque: ¿Qué pensarán los demás de
mí?... Y nos da miedo escuchar porque probablemente nos podemos “bloquear” para
dar un buen consejo.
Deberíamos
entonces cuidar más el manejo de nuestras relaciones interpersonales, si
deseamos y queremos ser felices.
A
propósito: Cuál sería su respuesta a la pregunta: ¿SOMOS O NO SOMOS ANALFABETAS
AFECTIVOS?...
ROSSY




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