En el transcurrir de nuestra vida, conoceremos a seres humanos que se harán inolvidables en nuestra existencia. En la medida que pasa el tiempo y entrelazamos nuestra amistad con ellas, valoramos cada vez más: su presencia, su calidez, su compañía, su cariño y sus consejos. Es como dice la Biblia: "Aceite e incienso son lo que regocija el corazón, también la dulzura del compañero de uno debido al consejo del alma" (Proverbios 27: 9). ¡Qué verdad tan profunda!. (Rossy)



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